Vuela...como tu gaviota
El cielo llora mientras nuestras sonrisas se tuercen, se ahogan cuando al llegar la muerte, se lleva también parte de nuestras vidas.
Tú te has llevado nuestras lágrimas, palabras que no se han dicho, o que al decir, nunca has podido oír.
A mí me has dejado sin saber expresarte a través de lo que escribo, y mientras veo estos días los ojos de tu amada a mi lado, me pregunto hasta que punto consuela pensar, creer, que ahora estás bien, libre de dolores, sin ataduras físicas que te impiden integrarte y colarte por la vida que te observaba detrás del cristal de tu ventana.
Quiero que sepas, que de todas formas la vida no es perfecta como tú la veías, faltan abrazos, respuestas de las personas a las que quieres, indiferencias ante cariños manifiestos y necesarios; hay egoísmos propios que causan sordera en el alma, y ceguera en el corazón.
Nos hemos quedado con la garganta seca, nos hemos quedado sin ti.
Y te diría, pero ya lo sabrás, que todavía hay mucha esperanza, que todavía se puede luchar y defender el concepto del amor en general, sin olvidar la parte de amor individual que todos podemos entregar, porque a veces deseamos dar amor a todos a la vez, y en ese camino hacemos daño sin querer.
Te deseo un mundo nuevo sin silencios; Aquí hay demasiados y no sabes como duelen al estar encerrados en una inmensa frialdad.
Tú te quedas en la parte cálida de mi corazón, esa parte en la que pocos consiguen permanecer. Y tu nombre se queda entre mis letras, en estas letras.
Anoche mis niñas, tus sobrinas, te lanzaron un beso con sus inocentes pensamientos
¿los recibiste?
A Juan José...mi cuñado y también amigo que se fue para siempre el día 6 de Junio del 2008, después de una larga enfermedad.
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