Sentir a cada paso
Níveos paisajes tras los cristales de tus parpados, deseos con timón desbocado, miles de mariposas que en un sueño dibujan diferentes formas de evocar un recuerdo por nacer.
Lágrimas de emoción en la letra no escrita de una canción porque no ha estallado nuestro amor.
Besos deseados pero no dados, cumplen condena en mi sala de espera. Palabras concebidas, letras sumergidas en la orilla de tu boca, ágiles dedos, piel frágil, unas manos que invitan a soñar.
Piel dorada, noche estrellada, luna uniforme escalando horizontes, tibia esperanza entre abrazos que se quiebran como el cristal, arañando la arena de mis huellas.
Se adormecen lentamente melodías matinales, despiertan sus notas y nunca mueren al apagarse la vela de mis sueños.
Se enciende la seducción de una mirada, abrasan unos labios que ayer marchitaban, se escucha la emoción de unos niños abrazando al océano en la playa.
Se abren las flores al evocar viejas esencias, huyen las nubes mostrando indiferencia, se baten en duelo árboles osados ante la madrugada rojiza.
Pisas los peldaños de mi vida, me aferro a la fuerza de tu risa, sucumbo a la inspiración de un pensamiento.
Si ves mis mejillas encendidas, si adviertes temblor en mis manos o coronas mi deseo sin añorarme, habrá una eterna primavera con silencios entre mis dedos, susurros entre los tuyos y gritos al juntar nuestras manos, aunque la noche nos cubra con su manto oscuro.






