Que lástima, mi amor.

Hoy es un día extraño aunque sea domingo, y además España se la juegue esta noche.
Por primera vez después de varios meses he descubierto al despertar, que estoy de luto en el amor. Ahora necesito esa calma que te da la libertad de no sentirte esclavizada a un sentimiento, esa puerta abierta hacia el silencio de su voz, a la ausencia de un gesto que necesitas y no llega, a acostumbrarme a la sensación que te deja el dolor de algo que has leído hace apenas unas horas, y sobre todo tener la seguridad de saber, que nada puedo hacer si se confunde lo que al sentir digo e intento compartir, por un reproche, que además resulta ser suficiente para borrar mi nombre.
Es necesario acostumbrarse a la sensación, hablar con ella, comer con ella, dormir con ella, llorar y reír junto a ella, sin dejar que al abrazarme me falte el aire y sentirme ahogada, es necesario para que los recuerdos que aunque sean escasos son muy intensos, no se conviertan en la energía que mueve tu presente, mi presente.
Hoy es un día de verdad extraño sí, justo debajo de mi pecho tengo ese faltarte el aire, que sientes cuando por fin sabes que no eres amada, cuando al fin has entendido que contigo no se conjuga el verbo amar, y cuando tu propio sentimiento de decepción te lleva a no leer donde sabes te hace daño hacerlo, allí donde tu huella se ha quedado y sientes, que cada instante se desdibuja un poco más. Allí donde sabes que si no vuelves, él no lo notará, allí donde es mejor no ir.
Parece triste, pero no lo es, parece que después podrá llegar mi silencio, pero tampoco es eso. Es quizá lo difícil que es darle la mano a la sensación, pero una vez estás aferrada a su fuerza invisible pero tangible, te ayuda a andar todo lo que has dado, entregado y sentido.
Y no te hace caer, lo que te han negado en silencio, lo que ni siquiera te han pedido porque de antemano ya lo esperaban de ti...lo que tú crees que das, pero quitas antes de que pueda llegar a formar parte de mí...
Con todo lo que soy, con todo lo que no soy, con mi escasa pero segura sabiduría, con todo lo que me falta por aprender sobre el amor y los sentimientos, con todo, con nada, conmigo, sin ti, hoy por fin he sentido que todo lo que te he entregado me ha hecho más grande, y que al serte agradecida por ello, hoy empieza mi despego de la parte tuya que está en mí.
Así, sin una sola lágrima, dejando tu recuerdo en el lugar que le corresponde, decido no permitirte que me hagas más daño y defenderme de tu indiferencia, porque es tuya y yo ya no la sé reconocer.
Ahora es cuando por fin me reconozco a mí misma.
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